Y de repente un día te levantas, corres las cortinas y te das cuenta de que ha empezado un día mejor. De que tu vida ha cambiado. De que eres capaz de superar todo lo que se te presente y más. Comprendes por fin que eres fuerte, que no hay nada que pueda borrar la sonrisa de tu cara. Que no hay nadie capaz de hacerte sentir inferior. Pero tampoco superior. Simplemente eres tú misma, sin máscaras. Y te sientes bien.
A veces me cuesta mantenerme optimista, los kilómetros me dificultan esta tarea. Me consuela saber que nos sobran dedos contando los días que faltan para vernos, pero me faltan manos para contar los que nos quedan para no volver a separarnos. Hace tiempo que sé que mi hogar está allá donde tú estés, me siento una extraña si no estás a mi lado. Pero, cuando estás, es como magia.
Comentarios
Publicar un comentario