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36 gotas...

Gritar a pleno pulmón hasta quedarte sin aire...  ...Llorar a lágrima viva para intentar vaciarte...  ...Sentir que te escapa la vida entre los dedos como si de arena fina se tratase...

35 gotas...

LA CENICIENTA QUE NO QUERÍA COMER PERDICES La cenicienta que no quería comer perdices es un cuento moderno, en el que no se presenta la típica princesa rosa, rubia y "azucarada" que se casa con el típico príncipe azul, rubio y "azucarado". En la historia, se muestra a la cenicienta como una mujer vegetariana y rebelde, la cual es prácticamente obligada a casarse con un príncipe que es de todo menos encantador. Por tal de cumplir con el papel de princesa sumisa que se le ha "encasquetado", tiene que pasarse la vida cocinándole a su príncipe diferentes tipos de perdices (ya que son el manjar favorito de éste), las cuales nunca están a su gusto; pero eso sí, siempre subida a unos tacones de palmo y de punta, por si acaso se le ocurriera echar a correr. Para mas inri, todos los que le rodean (sobre todo las demás mujeres), insisten en que debe aguantar el tipo con su príncipe porque no es para tanto y porque, simplemente, es lo que to...

34 gotas...

A veces estamos tan obsesionados con que el tiempo pase deprisa, ya sea porque queremos superar una mala racha, ver de nuevo a aquella persona especial que hace tanto que no vemos o simplemente porque nos apetece un cambio, que no apreciamos los pequeños detalles que hacen que nuestra vida sea mejor. Ese café con las amigas, el cálido sol una tarde de primavera, la fina lluvia que moja tu cara una mañana de invierno, ese té de vainilla ardiendo, los juegos de palabras que sólo vosotras entendéis, las miradas de complicidad, el olor de un libro, una sonrisa... Entonces, un día te das cuenta de que todo esto ya ha pasado y de que no puedes volver atrás para disfrutarlo como deberías haberlo hecho.  Y es justo en ese momento cuando dejas de desear que el tiempo avance tan rápido y empiezas a querer volver a atrás para saborear cada uno de esos instantes.  Feliz 2013. Aprecia cada segundo de tu vida, porque cada uno de ellos es único. 

33 gotas...

Hay momentos en los que necesitas echar el freno, mirar a los lados y ver quiénes siguen realmente ahí. Sólo en ese instante sabrás a cuánta gente le importas. Después, vuelve a acelerar con la certeza de que, si aún estaban a tu lado, lo seguirán estando por mucho que corras a la velocidad de la luz y que, si hace falta, evitarán que te estampes contra los muros de hormigón que te presente la vida. Mucha gente pasa por tu vida sin apenas detenerse, pero aquella que se queda a pesar de las dificultades es la que verdaderamente merece la pena... (Dedicado a todos aquellos que estuvieron ahí y aún sigues estando, especialmente a Noelia Fernández)

32 gotas...

Libertad...

31 gotas...

Como en un sueño difuminado en el que los colores se mezclan hasta el punto de no saber cuál es cuál. Como un océano en el que desembocan miles de ríos cada día, haciendo que sus aguas se entrelacen creando nuevas corrientes. Como una caricia tan efímera que pudiera confundirse con el leve suspiro del viento. Como una palabra atascada en lo más recóndito del alma que, por miedo a salir, se refugia detrás de una lágrima. Sincera, como la sonrisa de un niño. 

30 gotas...

Y de repente un día te levantas, corres las cortinas y te das cuenta de que ha empezado un día mejor. De que tu vida ha cambiado. De que eres capaz de superar todo lo que se te presente y más. Comprendes por fin que eres fuerte, que no hay nada que pueda borrar la sonrisa de tu cara. Que no hay nadie capaz de hacerte sentir inferior. Pero tampoco superior. Simplemente eres tú misma, sin máscaras. Y te sientes bien.