Ir al contenido principal

Entradas

39 gotas...

Vivimos en una sociedad en la que el verbo amar se usa más de lo que se debe y se siente menos de lo que corresponde. En una sociedad en la que el orgullo sustituye el perdón y los polvos de una noche reemplazan los besos de buenos días de los lunes. En una sociedad donde los celos son una excusa para entrometerse en la intimidad de otra persona, donde engañar es un hábito y donde llevar escondido el corazón bajo llave es algo natural.

38 gotas...

El 22 de febrero de 2012, este blog vio la luz con el siguiente texto:  " Se levantó aquella mañana y se sentó en el borde de la cama. Miró a su alrededor y todo estaba como lo había dejado la noche anterior. Se quedó mirando a un punto fijo, pensando cuánto había cambiado su vida desde hacía tan solo un tiempo. No entendía como podía pasar el tiempo tan rápido en el exterior y, en cambio, en su interior pasaba tan lento. Las agujas de su reloj se habían quedado estancadas; las horas no pasaban, los minutos no corrían y los segundos no avanzaban. Todo estaba tan muerto dentro de ella que le daba igual todo. Tenía tanto vacío en su interior que si hubiera podido gritar profundamente, el eco que habría producido hubiera retumbado en cada parte de su ser..."  Hoy, un año más tarde, puedo decir que sí, que mi vida ha cambiado, pero a mejor. Ese vacío ya no existe y el tiempo vuelve a correr con normalidad. Lo que creía que estaba muerto, simplemente estaba en standby y, lo ...

37 gotas...

El aroma de su pelo, la calidez de su sonrisa, la intensidad de su mirada, el sonido de su risa, la fuerza de sus abrazos, la suavidad de sus caricias, el sabor de sus besos... La fugacidad de su amor. 

36 gotas...

Gritar a pleno pulmón hasta quedarte sin aire...  ...Llorar a lágrima viva para intentar vaciarte...  ...Sentir que te escapa la vida entre los dedos como si de arena fina se tratase...

35 gotas...

LA CENICIENTA QUE NO QUERÍA COMER PERDICES La cenicienta que no quería comer perdices es un cuento moderno, en el que no se presenta la típica princesa rosa, rubia y "azucarada" que se casa con el típico príncipe azul, rubio y "azucarado". En la historia, se muestra a la cenicienta como una mujer vegetariana y rebelde, la cual es prácticamente obligada a casarse con un príncipe que es de todo menos encantador. Por tal de cumplir con el papel de princesa sumisa que se le ha "encasquetado", tiene que pasarse la vida cocinándole a su príncipe diferentes tipos de perdices (ya que son el manjar favorito de éste), las cuales nunca están a su gusto; pero eso sí, siempre subida a unos tacones de palmo y de punta, por si acaso se le ocurriera echar a correr. Para mas inri, todos los que le rodean (sobre todo las demás mujeres), insisten en que debe aguantar el tipo con su príncipe porque no es para tanto y porque, simplemente, es lo que to...

34 gotas...

A veces estamos tan obsesionados con que el tiempo pase deprisa, ya sea porque queremos superar una mala racha, ver de nuevo a aquella persona especial que hace tanto que no vemos o simplemente porque nos apetece un cambio, que no apreciamos los pequeños detalles que hacen que nuestra vida sea mejor. Ese café con las amigas, el cálido sol una tarde de primavera, la fina lluvia que moja tu cara una mañana de invierno, ese té de vainilla ardiendo, los juegos de palabras que sólo vosotras entendéis, las miradas de complicidad, el olor de un libro, una sonrisa... Entonces, un día te das cuenta de que todo esto ya ha pasado y de que no puedes volver atrás para disfrutarlo como deberías haberlo hecho.  Y es justo en ese momento cuando dejas de desear que el tiempo avance tan rápido y empiezas a querer volver a atrás para saborear cada uno de esos instantes.  Feliz 2013. Aprecia cada segundo de tu vida, porque cada uno de ellos es único. 

33 gotas...

Hay momentos en los que necesitas echar el freno, mirar a los lados y ver quiénes siguen realmente ahí. Sólo en ese instante sabrás a cuánta gente le importas. Después, vuelve a acelerar con la certeza de que, si aún estaban a tu lado, lo seguirán estando por mucho que corras a la velocidad de la luz y que, si hace falta, evitarán que te estampes contra los muros de hormigón que te presente la vida. Mucha gente pasa por tu vida sin apenas detenerse, pero aquella que se queda a pesar de las dificultades es la que verdaderamente merece la pena... (Dedicado a todos aquellos que estuvieron ahí y aún sigues estando, especialmente a Noelia Fernández)