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51 gotas...

Es justo ese momento en que te da igual salir a la calle sin maquillar, despeinada y con lo primero que has cogido del armario, aunque no combine para nada. Es justo ese momento en que casi te cuesta mantener los ojos abiertos de lo hinchados que están a causa de las lágrimas. Es justo ese momento en que una sonrisa te supone un esfuerzo casi sobrenatural. Es justo ese momento en que te molesta incluso que te hablen. Es justo ese momento en que desearías desaparecer o, mejor aún, que el resto del mundo desapareciera. Es justo ese momento en que te das cuenta que, cuando pensabas que tu vida se había encaminado, todo se desmorona de nuevo. Y es justo ese momento en el que lo mandarías todo a la mierda.

50 gotas...

Solía pensar que los perfumes eran como recuerdos envasados . Le gustaba coleccionar los botes de perfume que le regalaban porque, de esa manera, era como coleccionar sus propios recuerdos. Tenía alrededor de veinte frascos de fragancias diferentes, todos con una historia distinta. Muchas veces se sentaba en la cama, cogía un par de éstos y los olía. Primero uno. Después el otro. Su mente empezaba a recordar los momentos exactos en los que usó esos aromas, las personas con las que estaba en esos instantes, los lugares en los que estuvo.. Todo. Del mismo modo, otras esencias le recordaban simplemente emociones. Emociones intensas que hacían que su piel se erizara. Emociones que le hacían sonreír. O llorar. O simplemente dejaban un vacío en ella. Cuando se cansaba de recordar tiempos pasados, tapaba los perfumes y los dejaba cuidadosamente en su sitio, casi con temor a que se evaporaran y, junto a ellos, sus memorias.

49 gotas

Pero: 1. Conj. Advers. Enlace que une dos oraciones o sintagmas cuyos significados se contraponen, se restringen o se limitan. Qué palabra más curiosa es "pero". Es tan simple, tan corta, pero a la vez tan tajante... Suelo pensar que las palabras antes de un pero no valen nada; te quiero, pero no estoy preparada para tener algo serio.  O no estoy preparada para tener algo serio, pero te quiero. No suenan igual, ¿verdad? La primera ya deja claro de por si que por mucho que pueda sentir por ti, no voy a cambiar de opinión. En cambio, la segunda frase deja entrever un rayo de luz esperanzadora a quien la reciba. El pero anula por completo todo lo que tiene delante, dejándolo sin valor alguno, como si no existiera. La mente humana es algo curiosa; siempre va a recordar (o a darle más importancia) a lo que se exprese después de un pero . Porque el orden de los factores no altera el producto,¿no? ¿O sí?

47 gotas...

Plantada delante del espejo, observaba el daño que le había causado el paso del tiempo a su rostro; su pelo, antes largo y negro como el azabache, lucía ahora recogido en un aburrido moño gris adornado con un par de agujas con perlas blancas que antaño pertenecieron a su madre. Le tenía un cariño especial a esos adornos, quizá porque eran el único recuerdo material que le quedaban de ella. Levantó la mano y tocó una de las perlas con sus dedos finos y arrugados. Dibujó media sonrisa, la cual se esfumó de repente al cruzarse su mirada con la de su reflejo en el espejo. A medida que bajaba la mano de su cabeza, iba deteniéndose por cada arruga que encontraba, acariciándola suavemente con un dedo.  Cuando finalizó su extraño recorrido, una lágrima fugaz cruzó el desierto de su mejilla, hidratando el recuerdo de su juventud . 

46 gotas...

Y entonces, llegó un nuevo amanecer. Una nueva vida y, con ella, una nueva forma de vivir. Unas nuevas ganas de seguir luchando por ser feliz. Tenía del todo claro que había salido de aquel pozo oscuro que meses atrás la tenía encarcelada. Aquel pozo del cual creía que no iba a poder escapar nunca. Y lo había logrado. Ahora veía las cosas de otra manera, de una forma más optimista. Había dejado de lado los pensamientos negativos e intentaba darle un razonamiento más positivo a sus pequeños problemas. Su actitud había dado un giro de 180º. Su sonrisa... Casi permanente. "Serás todo lo que quieras ser." Se propuso ser FELIZ.  Y lo consiguió.

45 gotas...

Le gustaba la lluvia, el frío, las tardes de domingo que obligaban a quedarse en casa por culpa del fuerte y helado viento que soplaba sin parar. Le gustaban las gélidas mañanas en las que levantarse suponía un esfuerzo casi sobrenatural. En invierno le gustaba incluso madrugar. Le encantaba ponerse capas y capas de ropa y la calidez que ésta producía sobre su piel. Le gustaban los escalofríos que hacían que su piel se erizara al salir de la ducha y el vapor que se originaba al poner el agua casi hirviendo en un espacio tan cerrado. El té calentando sus manos era uno de los detalles más efímeros que producía en ella un gran placer. El olor de la tierra húmeda bajo sus pies, para ella, era algo indescriptible. Era la única época del año que conseguía producir paz y tranquilidad en cada uno de sus sentidos. Calles vacías reproduciendo el eco de sus pasos, de su respiración. Pero aún era verano. Aún tenía que aguantar cúmulos de gente y el calor que producían los rayos incansables del ...